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Ciencia
Manifiesto |
Misticismo
página 2 La Humanidad actual está a la vez confundida y desamparada. Los inmensos progresos que ha realizado en el plano material no le han aportado realmente la felicidad, y tampoco le permiten entrever el futuro con serenidad: guerras, hambrunas, epidemias, catástrofes ecológicas, crisis sociales, atentados contra las libertades fundamentales, son plagas que contradicen las esperanzas que el Hombre había depositado en su porvenir. Por eso dirigimos este mensaje a quien quiera escucharlo. Está en la línea de lo que expresaron los Rosacruces del siglo XVII a través de los tres primeros Manifiestos, pero para comprenderlo, es necesario leer el gran libro de la Historia con realismo y posar una mirada lúcida sobre la Humanidad, ese edificio compuesto de hombres y mujeres en vías de evolución. El Hombre evoluciona a través del Tiempo, como lo hace todo aquello que participa en su marco de vida, incluso el mismo Universo. Se trata de una característica de todo lo que existe en el mundo manifestado. Pero nosotros pensamos que la evolución del Hombre no está limitada a los aspectos materiales de su existencia, estamos convencidos de que posee un alma, es decir, una dimensión espiritual. Según nuestra opinión, ella es quien hace de él un ser consciente, capaz de reflexionar sobre su origen y destino. Por eso consideramos la evolución de la Humanidad como un fin, a la Espiritualidad como un medio, y al Tiempo como un revelador. La Historia no puede ser comprendida por los acontecimientos que la generan o que ella misma genera, sino por los lazos que los unen. Además, posee un sentido, hecho que es aceptado por la mayoría de los historiadores actuales. Para comprenderla, es necesario tomar en consideración los acontecimientos, ciertamente como elementos aislados, pero también y sobre todo, como elementos que componen un todo. En efecto, pensamos que un hecho no es verdaderamente histórico si no es en relación con el conjunto a que pertenece. Disociarlos, o hacer de su disociación una lección moral de la Historia, constituye una estafa intelectual. Existen proximidades, yuxtaposiciones, coincidencias o concomitancias que no deben nada al azar. Como decíamos en el Prólogo, vemos una similitud entre la situación actual del mundo y la de la Europa del siglo XVII. Lo que algunos llaman "post-modernidad" ha provocado efectos comparables en numerosos aspectos, siendo desgraciadamente la causa de una cierta degeneración de la Humanidad. Pero pensamos que esta degeneración no es sino temporal y que finalizará con una Regeneración individual y colectiva, a condición, sin embargo, de que los hombres den una dirección humanista y espiritual a su porvenir. Si no lo hacen, se expondrán a problemas mucho más graves que los que les afectan en la actualidad. En razón a nuestra Ontología, consideramos que el Hombre es la criatura más evolucionada de todas las que viven sobre la Tierra, aunque a veces se comporte de una manera indigna de su condición. Si ocupa esta situación privilegiada, es porque posee consciencia de sí mismo y libre albedrío. Es por tanto capaz de pensar y de orientar su existencia por medio de sus propias elecciones. Creemos igualmente que todo ser humano es una célula elemental de un solo y único cuerpo, el de la Humanidad entera. En virtud de este principio, nuestra concepción del Humanismo consiste en decir que todos los hombres deberían tener los mismos derechos, gozar del mismo respeto y disfrutar de la misma libertad, y esto, independientemente del país en que hayan nacido o donde viven. En cuanto a nuestro concepto de la espiritualidad, está basado por una parte, en la convicción de que Dios existe como una Inteligencia absoluta, que ha creado el Universo y todo lo que éste contiene, y por otra, en la certeza de que el Hombre posee un alma que emana de Él. Más aún, pensamos que Dios se manifiesta en toda la Creación por medio de leyes que el Hombre debe estudiar, comprender y respetar para alcanzar una mayor felicidad. De hecho, consideramos que la Humanidad evoluciona hacia la comprensión del Plan divino y que está destinada a crear sobre la Tierra una Sociedad ideal. Este humanismo espiritual puede parecer utópico, pero nos unimos a Platón cuando declaraba en la "República": "La Utopía es la forma de Sociedad ideal. Puede parecer imposible realizarla sobre la Tierra, pero es en ella donde el sabio debe poner sus esperanzas". En este período bisagra de la Historia, la Regeneración de la Humanidad nos parece más posible de lo que nunca lo fue debido a la convergencia de las consciencias, a la generalización de los intercambios internacionales, a la expansión del mestizaje cultural, a la mundialización de la información, así como a la interdisciplinaridad que ahora existe entre todas las ramas del saber. Pero pensamos que esta Regeneración, que debe llevarse a cabo tanto en el plano individual como colectivo, no puede conseguirse si no es privilegiando el eclecticismo y su corolario: la tolerancia. En efecto, ninguna institución política, ninguna religión, ninguna filosofía, ninguna ciencia ostenta por sí sola el monopolio de la Verdad. Sólo es posible acercarse a la Verdad poniendo en común lo más noble que todas ellas pueden ofrecer a los hombres, lo que nos lleva a buscar la unidad a través de la diversidad. Más pronto o más tarde, las vicisitudes de la existencia llevan al Hombre a interrogarse sobre la razón de su presencia sobre la Tierra. Esta búsqueda de una justificación es natural, porque forma parte integrante del alma humana y constituye el fundamento de su evolución. Además, los acontecimientos que jalonan la Historia no se justifican por su mera existencia, sino que reflejan una razón exterior. Pensamos que esta razón está integrada en el proceso espiritual que incita al Hombre a interrogarse sobre los misterios de la vida, lo que le lleva antes o después a interesarse por el misticismo y por la "búsqueda de la Verdad". Aunque esta búsqueda sea natural, debemos añadir que el hombre se siente impulsado hacia la esperanza y el optimismo por un mandato de su naturaleza divina y por un instinto biológico de supervivencia. La aspiración a la Trascendencia aparece entonces como una exigencia vital de la especie humana. continua Home | AMORC | Centro Culturales | | Revistas | Convenciones | Galeria | Libros | Historia | Pensamientos | Dominio | Afiliación | Portada | Enlaces Copyright © 2005 La Orden Rosacruz, AMORC - Gran Logía AMORC Jurisdición de Habla Hispana, para las Américas, GLH. Todos los derechos reservados.Diseño de Roberto González Ortiz. Última edición Agosto 23 del 2008
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